sábado, 7 de mayo de 2016

Sentimientos en un papel

¡¡¡Hola holaaaaa!!! Hoy me he levantado con ganas de subir una historia, pero no una historia fantástica ni inventada, sino una historia real, emotiva y con sentimiento. Así que voy a tocar un tema un tanto delicado.
La madre de una amiga mía, murió de cáncer cuando ella era pequeña, y ahora, que tiene 19, le han dado el diario que escribió su madre antes de morir. Y ella me llamó para escucharla.
Así que esto fue lo que salió de mi cabeza:


Y ahí estaba yo, sentada en ese viejo sofá, escuchando como ella leía las últimas palabras de aquella persona que sería tan importante como para luchar y salir adelante.
Mis oídos, no solo escuchaban las palabras que salían de su boca medio temblorosas leyendo los fragmentos de ese diario que escribió antes de su final. Sino que mi corazón con cada palabra se iba ablandando más y más, hasta que me di cuenta de que las lágrimas caían por mi rostro, imparables, frenéticas…
No podía evitarlo. No podía evitar plasmar en mi mente la imagen de su madre en la camilla, con la sabana revuelta de no haber podido dormir esa noche, ni ninguna otra desde la fatal noticia de su cáncer, como relató en un trozo de texto. Tampoco podía evitar imaginarla con el pulso tembloroso plasmando en una hoja de papel todas sus emociones y sentimientos... todo su dolor; Pero a la vez, todo su amor hacia todas las personas que le rodeaban en ese momento.
Si te fijabas bien, se podía distinguir alguna palabra borrosa del diario, de alguna lágrima derramada encima de él, como si en esa lágrima se hubiera guardado todo el sufrimiento vivido.
Me dolía como un cuchillo clavándose en mi corazón, me lo estaba tomando como si me pasara a mí, como si realmente la que leía el diario fuera yo, y mi alma se estuviera partiendo junto al corazón y todas las partes de mí.
Ella seguía leyendo, como si ya se lo supiera de memoria. Pero inevitablemente lloraba cada vez que lo narraba, para sí misma o no, ese trozo de vida que algún día escribieron las manos de la persona que le dio la vida.
Cuando de golpe se paró. 
Yo, con la mirada fija en el suelo, intentado ocultar sin éxito el sufrimiento que sentía en ese momento, me extrañé.
Entonces, ella dijo..."aquí ya no escribió más, porque su enfermedad no se lo permitió..."
Y el silencio reinó en el salón. Se escuchaban las secuelas de lo que había sido un momento doloroso. Parecía como si pudiera escuchar las lágrimas cayendo en el suelo… me sentía exhausta, pero sé que fue una gran persona, y cumplió algunos de sus sueños, como tener a su hija entre sus brazos antes de morir y poder ver como ella decía mamá. Una palabra que sin duda, ella nunca olvidará, desde el cielo.


Espero que os haya gustado. De paso quiero dar fuerza a las personas que tienen cáncer o que conocen a alguien con cáncer. Es una lucha donde se necesita mucha ayuda psicológica y sobretodo mucho amor. :) 


¡QUE PASÉIS UN BUEN DÍA!



 


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